El sudor es una de las herramientas más importantes que tiene el cuerpo humano para controlar la .
Tenemos millones de glándulas de sudor en la piel. Cuando el cerebro detecta que el cuerpo está calentándose —por ejercicio, por el ambiente o por otras razones— envía señales a muchas de esas glándulas. Ellas liberan un formado sobre todo por agua, con pequeñas cantidades de sales y otras sustancias.
Lo más importante no es simplemente que la piel esté mojada. El verdadero efecto de enfriamiento ocurre cuando el agua del sudor se evapora, es decir, pasa de líquido a . Para hacerlo necesita y toma parte de esa energía en forma de de nuestra piel.
Ejemplo: si mojas un poco tu brazo y luego soplas sobre él, probablemente sientas frío. El aire facilita la del agua. El sudor funciona de manera parecida.
Esto también explica por qué un día muy húmedo puede sentirse más pesado. Si el aire ya contiene mucho vapor de agua, el sudor se evapora con más dificultad. Podemos estar muy mojados y aun así enfriarnos peor.
No todo el sudor aparece por calor. Las palmas y las plantas de los pies, entre otras zonas, pueden aumentar la sudoración durante nerviosismo o emociones intensas. Eso muestra que las glándulas reciben señales de varias partes del .
Un detalle: el sudor recién producido no es el principal responsable del olor corporal. Ciertas bacterias de la piel transforman sustancias presentes en secreciones y producen moléculas con olor.
Por qué llegamos a esta respuesta: la evaporación del sudor como de pérdida de calor está muy bien establecida. En ambientes suficientemente cálidos, puede convertirse en la principal forma disponible para que el cuerpo libere calor al exterior.