Para entender la transparencia hay que pensar en cómo la luz se encuentra con los electrones de un material.
Cuando la luz llega a una , puede reflejarse, absorberse o atravesarla. En un vidrio común, los electrones no pueden con facilidad la mayor parte de la de la luz visible. Por eso muchos de esos fotones atraviesan el material en vez de quedar absorbidos.
Por eso una fracción grande de la luz visible puede propagarse a través del material.
Ejemplo: un vidrio transparente no es “invisible”. Puedes verlo por los reflejos en sus superficies, por pequeñas imperfecciones y porque cambia un poco la dirección de la luz. Simplemente deja pasar suficiente luz para que recibamos una imagen clara de lo que está detrás.
El vidrio sí absorbe algunas longitudes de onda fuera de lo visible. Muchos vidrios comunes bloquean buena parte de la , por ejemplo, y tienen comportamientos distintos en .
¿Por qué un vidrio de color es transparente pero azul o verde? Se añaden sustancias que absorben unas partes del visible más que otras. La luz que queda y atraviesa determina el color.
El vidrio es pero sus átomos no forman el patrón regular de un cristal como el cuarzo. Su estructura desordenada a escala microscópica no significa que disperse necesariamente toda la luz; puede ser muy uniforme a la escala de las longitudes de onda visibles.
Arañazos, burbujas o superficies rugosas sí pueden dispersar luz y reducir la claridad.
Por qué llegamos a esta respuesta: la transparencia depende de la estructura electrónica y de cuánto absorbe y dispersa el material. No se debe simplemente a que “los átomos tengan huecos por donde pasa la luz”.