Estas palabras se parecen y por eso se confunden con facilidad, pero describen cosas diferentes.

Un es un cuerpo relativamente pequeño que orbita el Sol y suele estar formado principalmente por roca, metal o una mezcla. Muchos se encuentran entre Marte y Júpiter.

Un también orbita el Sol, pero contiene una cantidad importante de hielos junto con polvo y roca. Cuando se acerca al Sol, esos hielos pueden pasar a gas y liberar polvo, formando una envoltura brillante y, a veces, una cola.

Un es un fragmento más pequeño que viaja por el espacio. Puede venir de un asteroide o de un cometa.

Cuando un meteoroide entra a gran en una y produce una raya luminosa, esa luz se llama . La popular “” es un meteoro.

Si parte del objeto sobrevive y llega al suelo, esa pieza recibe el nombre de .

Ejemplo: imagina una pequeña piedra procedente de un asteroide. Mientras viaja por el espacio es un meteoroide. Durante su paso brillante por la atmósfera vemos un meteoro. Si queda un fragmento en el suelo, tenemos un meteorito. El nombre cambia según dónde está y qué observamos.

No hay fronteras de tamaño absolutamente simples que resuelvan todos los casos, y distintos campos pueden usar definiciones técnicas más precisas. Pero estas categorías son suficientes para comprender la diferencia básica.

Los cometas y asteroides son también restos muy antiguos de la formación del sistema solar, por lo que estudiarlos ayuda a reconstruir su historia.

Por qué llegamos a esta respuesta: NASA utiliza estas distinciones de forma explícita en sus materiales educativos y de seguimiento de objetos cercanos a la Tierra.