Una confusión común dice que un cohete necesita aire detrás para “empujarse”. Si fuera así, los cohetes dejarían de funcionar en el . En realidad, funcionan muy bien allí.

Dentro de un motor químico, combustible y un oxidante reaccionan y producen gases muy calientes a alta . Una tobera dirige esos gases y los acelera hacia atrás.

Al expulsar masa en una dirección, el cohete cambia su propio movimiento en la dirección contraria. Cuando el cohete lanza gases hacia atrás, esos gases y el cohete se empujan mutuamente en sentidos opuestos. Esa relación es una aplicación de la tercera ley de Newton. También conserva el movimiento total del sistema: el movimiento que ganan los gases hacia atrás se corresponde con el que gana el cohete hacia adelante.

Ejemplo: si estás sobre una patineta y lanzas una mochila pesada hacia atrás, tú te mueves un poco hacia adelante. No necesitaste empujar el aire; intercambiaste movimiento con la mochila. Un cohete hace esto de manera continua con gas a enorme .

En la , el motor también funciona por el mismo principio. El aire exterior afecta la eficiencia de la tobera y produce resistencia sobre el vehículo, pero no es la superficie contra la que se impulsa.

Los cohetes llevan consigo tanto el combustible como la necesaria para permitir la reacción, porque en el espacio no hay atmosférico disponible para un motor convencional.

Existen otros tipos de propulsión. Los motores iónicos expulsan partículas cargadas a velocidades muy altas usando . Producen poco empuje, pero pueden funcionar durante períodos muy largos.

Por qué llegamos a esta respuesta: los motores se prueban en cámaras que simulan vacío, y las ecuaciones de propulsión predicen su rendimiento. La expulsión de masa y la conservación del son suficientes; no hace falta aire exterior.