En fracciones de segundo, el universo se expandió y enfrió; partículas elementales formaron protones y neutrones. Durante los primeros minutos, la nucleosíntesis produjo sobre todo hidrógeno y helio. Por cientos de miles de años, la permaneció como plasma que dispersaba luz. Al combinarse electrones y núcleos, el universo se volvió transparente y esa luz es hoy el fondo de microondas. Pequeñas variaciones de densidad crecieron por gravedad, formando estrellas y galaxias cientos de millones de años después. La secuencia está bien apoyada desde etapas tempranas, pero los instantes iniciales y el origen de la asimetría entre materia y antimateria conservan preguntas abiertas.