Su caudal refleja el agua que entra desde toda la cuenca: lluvia, deshielo, manantiales, lagos y acuíferos. Parte se evapora, la vegetación la devuelve al aire y otra se infiltra en el suelo. Si el terreno ya está saturado o la lluvia es intensa, más agua corre por la superficie y el río crece. Nieve acumulada puede liberar un pulso estacional; un acuífero puede sostener el cauce durante sequías. Presas, riego y ciudades alteran el recorrido y el tiempo de llegada. Por eso una tormenta local no siempre explica el nivel observado: el agua puede proceder de kilómetros río arriba y tardar horas o días.
Respuesta corta
Depende de cuánta lluvia y nieve recibe su cuenca, cuánto se infiltra o evapora, cuánto aportan los acuíferos y cuánto agua extraen las personas. Las estaciones y las tormentas pueden cambiar su rápidamente.