Es una magnetizada que gira y emite haces de radiación desde regiones cercanas a sus polos magnéticos. Como el eje magnético suele estar inclinado respecto al de rotación, los haces barren el espacio. Si uno cruza la Tierra, recibimos pulsos regulares, como luz de un faro. La energía procede de la rotación y del campo magnético, no de explosiones repetidas. El ritmo se frena lentamente y puede sufrir cambios. No todos los pulsares se detectan en radio: algunos predominan en rayos X o gamma, y muchas estrellas de neutrones no apuntan su haz hacia nosotros.