En un magnetar, el alcanza valores cientos o miles de veces mayores que los de pulsares comunes. Ese campo almacena enorme energía y puede tensar y fracturar la corteza, producir estallidos de rayos X y gamma y calentar la superficie. La explicación principal atribuye su actividad al decaimiento y reorganización magnética, aunque los detalles internos continúan estudiándose. Algunos emiten pulsos y pueden comportarse temporalmente como radiopulsares. «Magnetar» describe la fuente de energía dominante y el campo extremo, no una estrella hecha de imanes separados.