Es luz liberada cuando el universo tenía unos 380.000 años y se volvió transparente. La expansión estiró sus longitudes de onda desde visible e hasta microondas, con temperatura actual de 2,725 kelvin. Llega de todas direcciones con pequeñas diferencias de una parte en cien mil. Esas manchas registran oscilaciones y semillas de futuras galaxias. Satélites COBE, WMAP y Planck midieron su espectro y mapa. No procede de estrellas ni de un borde esférico alrededor de la Tierra: vemos una «superficie de última dispersión» diferente en cada dirección, definida por hasta dónde podía viajar la luz entonces.