Es la de un patrón significativo, especialmente una cara o figura, en un estímulo ambiguo como nubes, manchas o ruido. Detectar rostros con rapidez tiene gran valor social y el sistema acepta algunos falsos positivos. Regiones sensibles a configuraciones faciales pueden responder a dos puntos sobre una línea, pero el fenómeno incluye voces o palabras aparentes en ruido. La persona suele saber que no hay una cara real; por sí sola no es alucinación ni trastorno. Cultura, conocimiento y sugestión influyen en qué patrón aparece.