Es un estado de concentración intensa descrito cuando el desafío está bien ajustado a la habilidad, las metas son claras y la retroalimentación es inmediata. Disminuye la autovigilancia, la acción parece fluida y cambia la del tiempo. Se estudia mediante informes, desempeño y medidas fisiológicas, pero no existe un marcador cerebral único que permita declararlo objetivamente en toda persona. Una tarea demasiado fácil favorece aburrimiento; una muy difícil, frustración o ansiedad. El flujo puede mejorar disfrute y persistencia, aunque estar absorbida no garantiza que el trabajo sea correcto o saludable.