Dos agujeros negros en pierden energía mediante ondas gravitacionales, se acercan y finalmente fusionan. El remanente vibra brevemente y se estabiliza como un agujero mayor, con masa algo menor que la suma inicial porque una parte se convirtió en energía de ondas. LIGO y Virgo han detectado la forma característica de estas señales. Los horizontes se unen; no chocan superficies sólidas. Si las masas o giros son desiguales, la radiación sale de forma asimétrica y puede dar al remanente un impulso de retroceso. El proceso permite probar gravedad en campos extremos.