La luz viaja en el aire a casi 300.000 kilómetros por segundo, mientras el sonido del avanza cerca de 343 metros por segundo a temperatura ambiente. A distancias de una tormenta, el tiempo de la luz es despreciable para nosotros, pero el sonido tarda unos tres segundos por kilómetro. Contar segundos entre destello y trueno y dividir aproximadamente por tres da la distancia en kilómetros. El trueno puede retumbar porque el canal del rayo tiene kilómetros de longitud: el sonido de sus partes llega en momentos diferentes y rebota o se refracta en la atmósfera. La temperatura y el viento modifican un poco su velocidad y trayectoria.