La falta de sueño reduce vigilancia, de procesamiento y memoria de trabajo, y hace más difícil mantener una meta frente a distracciones. El cerebro necesita mayor esfuerzo para un rendimiento que descansado era automático, y aparecen lapsos breves de atención. Fatiga física, enfermedad o trabajo prolongado añaden señales corporales que elevan el costo percibido. La motivación o urgencia puede compensar temporalmente, pero no restaura todas las funciones. Por eso la tarea puede sentirse más pesada aun sin cambiar. «Cansancio» reúne causas distintas, y sus efectos no son idénticos en cada persona.