Un estímulo inesperado viola una predicción. En milisegundos aparece una respuesta de orientación: se interrumpe la actividad, ojos y giran y el cuerpo ajusta tono muscular. Vías subcorticales pueden iniciar el sobresalto antes de identificar conscientemente la causa; después la corteza evalúa si era peligro, novedad o recompensa. Repetir el mismo estímulo reduce la respuesta por habituación, mientras un contexto amenazante la aumenta. La sorpresa es breve y neutral respecto al valor: puede convertirse en miedo, alegría o simple curiosidad según lo descubierto.