Ver una sonrisa puede activar representaciones motoras y emocionales congruentes y favorecer una imitación facial mínima. Esa respuesta aporta retroalimentación corporal y señala intención amistosa, lo que puede cambiar el ánimo o la conducta del grupo. También aprendemos que sonrisas suelen preceder interacción positiva. Sin embargo, no toda sonrisa expresa alegría y no todas las personas la imitan; contexto, relación y autenticidad percibida importan. «Contagiosa» describe un aumento de probabilidad, no transmisión obligatoria de una emoción ni una explicación exclusiva por neuronas espejo.