Tras trabajar, representaciones del problema continúan cambiando y compiten menos cuando la se ocupa de otra cosa. Una pausa reduce fijación en una estrategia equivocada y permite regresar con otra interpretación. El descanso también recupera control atencional; dormir puede reorganizar relaciones aprendidas. Estudios de incubación encuentran beneficios modestos y variables, mayores cuando hubo preparación previa y una tarea intermedia poco exigente. No existe evidencia de que el inconsciente resuelva siempre el problema por completo. La pausa funciona como parte de un ciclo: comprender, intentar, apartarse y volver a comprobar.