El significado de una palabra normalmente se activa junto con su sonido. La repetición rápida y sin contexto produce «saciedad semántica»: la respuesta asociada al significado disminuye temporalmente o queda eclipsada por la intensa a sílabas y articulación. Entonces el sonido se percibe como una secuencia extraña. El efecto dura poco y no borra la palabra. También influyen fatiga perceptiva y pérdida de contexto. Ocurre con mayor fuerza en algunas tareas y personas, por lo que no hay un único mecanismo completamente cerrado; los experimentos muestran un cambio transitorio en acceso semántico, no que el idioma deje de tener sentido.
Respuesta corta
Repetir una palabra rápidamente puede producir una pérdida temporal de la sensación de significado, llamada saciedad semántica. La activación repetida de los mismos sistemas lingüísticos se adapta por un , y la palabra puede sentirse como un sonido raro antes de recuperar su familiaridad.