Lo que ocurre de forma general es la : si la superficie de la lata está por debajo del punto de rocío, parte del vapor de agua del aire pasa a líquido y forma una película. Esa humedad puede aumentar la sensación de adherencia por fuerzas capilares entre la piel y el metal. Si además existen residuos de bebida, azúcar, adhesivo, polvo u otras sustancias solubles, el agua puede disolverlos y volver la superficie realmente pegajosa; pero esos residuos no están necesariamente presentes en todas las latas. Por eso una lata húmeda puede sentirse algo adherente sin estar sucia, mientras una pegajosidad intensa o persistente puede tener otra causa.
Respuesta corta
Una lata muy fría enfría el aire que la rodea y el de agua puede condensarse sobre su superficie. Esa película de agua aumenta el contacto con los dedos y, si encuentra residuos solubles en la lata, puede hacer que la sensación sea aún más pegajosa.