Comparar opciones requiere mantener información, inhibir impulsos y tolerar incertidumbre. Después de muchas elecciones, la puede disminuir y la persona usa atajos, pospone o elige lo predeterminado. Este fenómeno se llama a menudo fatiga decisional, pero algunos estudios no reproducen un agotamiento universal de un recurso mental. Carga, hambre, estrés, importancia y dificultad explican parte del cambio. Decisiones rutinarias y automatizadas cuestan menos que conflictos nuevos. Organizar opciones y establecer criterios reduce demanda sin asumir que existe una «batería de voluntad» que se vacía de manera simple.