Una parte entra al tragar aire; otra se produce cuando los microbios del colon fermentan carbohidratos que no se absorbieron antes. El aire aporta sobre todo y oxígeno, mientras la fermentación genera dióxido de carbono, hidrógeno y, en algunas personas, metano. El mal olor procede de pequeñas cantidades de compuestos con azufre, no del volumen principal. El gas puede salir por eructos, pasar a la sangre y eliminarse por los pulmones o avanzar hasta el recto. Tener gas es normal. La cantidad y la molestia cambian con alimentos, velocidad al comer, bebidas carbonatadas, microbiota y sensibilidad del intestino; mucho gas percibido no siempre significa producción extraordinaria.
Respuesta corta
Los gases intestinales vienen del aire que tragamos y, sobre todo, de la actividad de bacterias que fermentan partes de los alimentos que no digerimos por completo. La cantidad y composición varían según lo que comemos, nuestra y cómo funciona el intestino.