Cuando la amenaza termina, disminuyen señales de alerta y el sistema parasimpático ayuda a reducir cardíaca, respiración y tensión muscular. La corteza actualiza la predicción: el resultado temido ya no exige acción. La diferencia entre alta activación y seguridad se siente como liberación y puede reforzar conductas que parecieron resolver la situación. Hormonas del estrés tardan más en volver a niveles basales, por eso puede quedar temblor o cansancio aun con alivio mental. Si la incertidumbre continúa, la respuesta no se apaga de inmediato; reconocer seguridad también depende de contexto y aprendizaje.