Perder cabellos forma parte del ciclo normal: cuando un folículo termina su fase de reposo, el tallo se desprende y puede empezar otro ciclo. Como los folículos no están sincronizados, caen algunos cada día sin que todo el pelo desaparezca a la vez. La caída aumenta si muchos folículos entran juntos en reposo después de fiebre, estrés físico, parto, cambios nutricionales o ciertos medicamentos. También puede deberse a genes y hormonas, inflamación, autoinmunidad o daño del tallo. Por eso «caída del cabello» describe un resultado visible, no una sola causa. El folículo puede seguir vivo y producir otro pelo, o deteriorarse según el proceso involucrado.