La activación emocional atrae y libera neuromoduladores como noradrenalina, que influyen en amígdala, hipocampo y consolidación. Eso puede hacer que el acontecimiento central se mantenga mejor que detalles periféricos. Después solemos contarlo o pensarlo más, añadiendo práctica. Sin embargo, intensidad extrema, estrés prolongado o información engañosa pueden deteriorar precisión. Los llamados recuerdos «flash» se sienten vívidos y seguros, pero estudios muestran que cambian con el tiempo. La emoción aumenta prioridad y sensación de importancia; no convierte al cerebro en una cámara ni asegura una copia fiel.