Al espaciar sesiones, parte de la facilidad desaparece y el cerebro debe reconstruir la respuesta; ese esfuerzo de recuperación fortalece aprendizaje. Cada día aporta contextos ligeramente diferentes y permite consolidación, incluido el sueño. También reduce saturación de y ayuda a detectar qué se olvidó. Estudiar todo junto puede mejorar rendimiento inmediato pero produce menos oportunidades de recuperación a largo plazo. El intervalo óptimo depende de cuánto tiempo debe conservarse y de la dificultad. Espaciar no sustituye comprensión: repetir errores sin retroalimentación también puede fijarlos.