La inmunitaria es específica. Haber respondido a una variante de un virus no garantiza reconocer otra con cambios importantes, y patógenos diferentes pueden causar síntomas parecidos. Algunos microbios mutan con rapidez o poseen muchos tipos; otros permanecen en el cuerpo o evaden las defensas. Además, la respuesta puede perder fuerza con el tiempo y no todas las personas generan la misma protección. Incluso con memoria, una nueva exposición puede iniciar una infección antes de que las células y anticuerpos la controlen, aunque la enfermedad resulte más leve. «Algo parecido» describe nuestra experiencia de tos, fiebre o congestión, pero esos síntomas pueden provenir de agentes distintos.