El y el vapor dan movilidad a las cadenas de las fibras y rompen temporalmente algunas uniones débiles que fijan la arruga. La presión de la plancha alinea la tela en una superficie plana. Al enfriarse y perder humedad, se forman nuevas uniones en esa posición. La temperatura necesaria depende de la fibra: algodón tolera más que muchos sintéticos, que pueden fundirse, brillar o deformarse. El vapor es especialmente útil porque el agua penetra y plastifica fibras. Planchar no borra toda deformación permanente; daños térmicos o pliegues fijados químicamente pueden permanecer.