La superficie sólida de la Tierra no es una sola pieza inmóvil. Está dividida en que se mueven lentamente, normalmente apenas unos centímetros por año.
En los bordes de las placas y en otras zonas hay fracturas llamadas fallas. Las rocas a ambos lados de una falla pueden intentar moverse, pero la las mantiene trabadas.
Mientras las placas continúan empujando, la roca se deforma y almacena . Cuando la tensión supera la resistencia de la falla, las rocas se deslizan bruscamente. La energía se libera en forma de vibraciones llamadas ondas sísmicas, que viajan a través de la Tierra.
Esas ondas son las que hacen temblar el suelo.
Ejemplo: dobla con cuidado una regla flexible. Puedes acumular energía mientras la mantienes doblada. Si la sueltas, recupera su forma rápidamente y libera esa energía. Las rocas no se comportan exactamente como una regla, pero pueden almacenar deformación y liberarla de repente.
El punto bajo tierra donde comienza la ruptura se llama foco o hipocentro. El punto de la superficie situado directamente encima se llama .
Después de un terremoto grande pueden ocurrir réplicas mientras las rocas de la zona siguen ajustándose.
No todos los terremotos ocurren exactamente en bordes de placas, aunque allí se concentra gran parte de la actividad sísmica. También pueden ocurrir dentro de una placa en fallas antiguas o por otros procesos.
¿Se pueden predecir con fecha y hora? Actualmente no existe una manera científica confiable de predecir exactamente cuándo ocurrirá un terremoto determinado. Los científicos sí pueden estimar riesgos y probabilidades a largo plazo.
Por qué llegamos a esta respuesta: el movimiento de fallas y la liberación de energía elástica explican las ondas sísmicas registradas por instrumentos en todo el mundo.