La dilatación cutánea ocurre porque el reduce la contracción de vasos pequeños y, en ciertas zonas, activa mecanismos vasodilatadores. Al circular más sangre caliente cerca de la superficie, el cuerpo puede transferir energía al ambiente por radiación y convección, siempre que el entorno esté más frío que la piel. La hemoglobina de esa sangre aporta el tono rojizo visible. Se nota más donde los vasos son superficiales y según grosor y pigmentación de la piel. Si el aire está muy caliente, llevar sangre a la superficie ayuda menos; entonces la evaporación del sudor se vuelve crucial. El enrojecimiento es parte del control térmico, no prueba por sí solo de fiebre.