Cada pelo es transparente o casi sin y posee una estructura que dispersa muchas longitudes de onda, de modo que el conjunto refleja luz blanca. Debajo, la piel es oscura. El pelaje contiene una capa densa y otra de pelos protectores que atrapa aire y aísla; no se acepta ya la explicación popular de que cada pelo funciona como una fibra óptica que lleva luz a la piel. En sombra o cuando está mojado puede verse amarillento o gris. Frente a nieve y hielo, el color reduce contraste, pero la apariencia surge de estructura y luz, no de pigmento blanco.