En un bolígrafo, tinta espesa llena un tubo cerrado y moja una bolita en la punta. La y tensión superficial impiden que fluya libremente por gravedad. Al escribir, la esfera gira: toma tinta del interior y la deposita sobre el papel, mientras entra una cantidad controlada de aire para reemplazar volumen. El pequeño espacio alrededor de la bola limita caudal. Calor puede bajar viscosidad y una punta dañada puede gotear; frío o tinta seca puede bloquearla. La bolita funciona a la vez como válvula, rodillo y sello, no como una tapa que se abre por completo.