En algodón y otras fibras vegetales, el hilado y dejan tensiones internas. Agua, calor y movimiento permiten que las fibras se hinchen y que hilos estirados durante la fabricación se relajen; la tela se contrae, sobre todo en el primer lavado. La lana puede afieltrarse cuando sus escamas se enganchan con fricción, y algunas fibras sintéticas deformadas por calor recuperan otra forma. Secar a alta temperatura añade contracción. No toda prenda encoge igual: fibra, construcción, acabado previo y dirección del tejido importan. «Preencogida» significa que el fabricante redujo parte del cambio, no que sea imposible otro.