El amarillo principal, urocromo o urobilina, procede de la degradación normal de la hemoglobina. Cuando falta agua, la vasopresina hace que el riñón la conserve: sale menos orina y el pigmento queda más concentrado, por eso el color se oscurece. Tras beber bastante, se elimina más agua y el amarillo se vuelve pálido. El color no mide la hidratación con precisión absoluta. Alimentos, vitaminas, medicamentos, ejercicio y algunas enfermedades también pueden cambiarlo, y la primera orina de la mañana suele ser más concentrada. La relación con el agua funciona mejor como una tendencia general que como una prueba diagnóstica.
Respuesta corta
Cuando bebemos poco, los riñones conservan más agua y la orina queda más concentrada y oscura. Si bebemos suficiente, eliminan más agua y suele verse más clara. Alimentos, medicamentos y enfermedades también pueden cambiar su color.