Sin una duración conocida no podemos predecir progreso ni decidir cuánto esfuerzo reservar. La vuelve repetidamente a «¿cuánto falta?» y cada comprobación hace visible el paso del tiempo. Una estimación confiable convierte la espera en una secuencia con final y permite ocuparse en otra cosa. Actualizaciones, movimiento visible y explicación reducen incertidumbre, aunque no cambien minutos reales. Si el plazo anunciado se incumple, la espera puede sentirse peor porque rompe la predicción. El efecto depende de control, ansiedad, actividad y valor del resultado.