Cuando el sopla sobre la superficie del mar, la entre aire y agua transmite . Primero aparecen pequeñas ondulaciones. Si el viento sigue soplando durante suficiente tiempo y distancia, las olas pueden crecer.
Una idea importante es que una ola transporta sobre todo energía, no una gran masa de agua que cruza todo el océano. En aguas profundas, las partículas de agua se mueven en trayectorias parecidas a pequeños círculos o elipses y terminan cerca de donde empezaron.
Ejemplo: si agitas un extremo de una cuerda, una forma de onda viaja por la cuerda, pero la cuerda entera no corre hacia el otro extremo. En el mar ocurre algo distinto en detalle, pero sirve para distinguir movimiento de la onda y movimiento del material.
Cuando una ola se acerca a la costa, el fondo marino empieza a afectar su parte inferior. La ola se vuelve más lenta, su longitud disminuye y su altura puede aumentar. Finalmente se vuelve inestable y rompe.
No todas las olas nacen del viento. Los terremotos submarinos, deslizamientos y erupciones pueden desplazar enormes cantidades de agua y producir tsunamis. Las mareas también son ondas de escala gigantesca, aunque se originan principalmente por .
La altura de las olas de viento depende de la del viento, cuánto tiempo sopla y la distancia sobre la que actúa sin obstáculos.
Por qué llegamos a esta respuesta: las observaciones oceánicas muestran que las olas de superficie normales son una de energía desde el viento al agua y después a través del océano. La ruptura cerca de la playa ocurre porque el fondo altera el movimiento de la onda.