Al comer y beber tragamos pequeñas cantidades de aire. Ese aire se acumula en la parte alta del estómago y estira su pared. Un relaja brevemente el esfínter esofágico inferior, el anillo muscular entre esófago y estómago, y permite que el gas suba. Las bebidas carbonatadas liberan dióxido de carbono y aumentan la necesidad. Comer rápido, hablar al masticar, usar pajilla o mascar chicle puede incrementar el aire tragado. La mayoría de los eructos elimina aire antes de que llegue al intestino. Existe también el eructo supragástrico, en el que el aire entra y sale del esófago sin alcanzar realmente el estómago; por eso no todos los eructos tienen exactamente el mismo recorrido.