Un adhesivo moja ambas superficies y entra en irregularidades microscópicas. Al evaporarse el solvente, enfriarse o reaccionar químicamente, forma una capa sólida que resiste separarlas. La unión combina anclaje mecánico y fuerzas entre moléculas; algunos pegamentos forman además enlaces químicos con el material. Para funcionar, la energía de adhesión debe superar esfuerzos que intentan despegarlo, y la capa interna debe ser resistente. Polvo, grasa o superficies de baja energía impiden buen contacto. No existe un pegamento universal porque madera porosa, metal, vidrio y plásticos presentan químicas y movimientos distintos.