La lignina y otros componentes residuales del papel se oxidan y se rompen con luz, , humedad y contaminantes, formando moléculas que absorben luz azul y dejan apariencia amarilla o marrón. Los ácidos presentes en pulpa o encolado aceleran la hidrólisis de celulosa y vuelven las hojas quebradizas. Papeles de archivo retiran gran parte de la lignina, usan reserva alcalina y duran más. El amarilleo no es suciedad superficial ni un regreso al color de la madera intacta; es el resultado óptico de nuevos productos químicos. Guardar oscuro, fresco y seco ralentiza las reacciones.