Si la piel está húmeda y toca una superficie bajo 0 °C, el agua puede congelarse y formar un puente de hielo entre piel y objeto. Los metales extraen rápidamente por su alta conductividad, por eso el efecto es más fuerte que con madera a igual temperatura. Al tirar, el hielo puede arrancar células superficiales. En objetos apenas fríos pero no congelados, adhesión y enfriamiento pueden dar sensación parecida sin un puente tan sólido. Calentar suavemente con agua templada derrite la unión; la saliva puede empeorarla porque añade agua que se congela.