En muchas articulaciones sinoviales, el contiene gases disueltos. Al separar rápidamente las superficies, baja la presión y se forma una cavidad de gas; el cambio brusco produce el sonido de cavitación. Después se necesita tiempo para que los gases vuelvan a disolverse, por eso el mismo nudillo no suele sonar inmediatamente otra vez. Otros chasquidos provienen de tendones o ligamentos que se deslizan sobre una prominencia, o de superficies articulares irregulares. El sonido aislado y sin dolor no demuestra por sí mismo daño. «Crujir» agrupa mecanismos distintos, y un sonido acompañado de dolor, hinchazón o bloqueo no se explica automáticamente por burbujas.