Imaginar el futuro activa representaciones de posibles resultados y permite prepararse. Si el resultado es importante e incierto, redes de amenaza y control generan vigilancia, pensamientos repetidos y respuestas corporales como tensión. No hace falta que el evento ocurra: la predicción basta para activar parte de la fisiología. Una expectativa detallada puede reducir incertidumbre, pero también amplificar escenarios negativos. La no siempre es miedo; ante algo deseado mezcla activación y entusiasmo. Sensaciones parecidas se interpretan según contexto, experiencia y sensación de control.