El rojo suele aparecer cuando minerales con hierro se alteran en presencia de y agua. El hierro pasa a formas oxidadas y produce óxidos como hematita, del mismo modo general en que el hierro metálico forma herrumbre, aunque dentro de minerales y suelos complejos. En climas cálidos y húmedos, el lavado prolongado puede retirar sustancias más solubles y concentrar esos óxidos. Un buen drenaje permite oxígeno; suelos encharcados pueden verse grises porque el hierro se reduce y se mueve. El color revela química y condiciones pasadas, pero no mide por sí solo fertilidad: un suelo rojo puede ser pobre o productivo según nutrientes, estructura y manejo.