Los cromatóforos contienen pigmentos y pueden expandirse, contraerse o redistribuir gránulos bajo control nervioso y hormonal. En cefalópodos, músculos abren sacos de en fracciones de segundo y capas reflectantes modifican brillo; camaleones reorganizan nanocristales que reflejan distintas longitudes de onda. Otros animales cambian lentamente al fabricar pigmento nuevo o mudar pelaje y plumas según estación. El color sirve para camuflaje, comunicación, temperatura o advertencia. No siempre copia el fondo: un pulpo puede mostrar una señal contrastante, y el cambio estacional responde a luz y hormonas más que a observar la nieve.