Durante la dormancia, el embrión vivo mantiene muy bajo y no germina aunque haya agua inmediata. Una cubierta impermeable puede impedir entrada de agua u oxígeno; sustancias inhibidoras o un embrión inmaduro pueden bloquear el crecimiento. Las estaciones eliminan esos frenos: frío prolongado, calor, alternancia de temperaturas, fuego o desgaste de la cubierta sirven como señales. La sequedad ralentiza reacciones y ayuda a conservar moléculas. No todas las semillas duran años; longevidad depende de especie, humedad, temperatura y daños. Este retraso distribuye el riesgo: evita que todas germinen tras una lluvia breve seguida de condiciones mortales.
Respuesta corta
Muchas semillas entran en dormancia, un estado en el que el crecimiento queda detenido aunque el embrión siga vivo. Cubiertas duras, sustancias inhibidoras o necesidades de frío, o luz impiden germinar hasta que aparecen condiciones favorables.