La hoja y el marco de madera absorben y se expanden, principalmente perpendicularmente a la veta. Unos pocos milímetros bastan para cerrar la holgura prevista. Pintura desigual, bordes sin sellar o ventilación pobre hacen que una cara cambie más y la puerta se combe. Herrajes flojos o asentamiento del edificio pueden coincidir con el clima, pero son causas mecánicas distintas. Cuando baja la humedad, la madera puede contraerse y liberar el roce. Cepillar demasiado durante una temporada húmeda puede dejar una abertura grande después; conviene identificar primero dónde y por qué toca.