Muchas playas blancas contienen cuarzo: es duro, abundante en rocas continentales y resiste la meteorización mientras otros minerales se descomponen. Ríos y olas lo redondean y concentran. En islas tropicales, la arena clara puede proceder en gran parte de fragmentos de coral, conchas y esqueletos de organismos hechos de carbonato de calcio; peces y erizos también ayudan a triturarlos. Algunos depósitos son yeso. Dos playas igualmente blancas pueden tener orígenes químicos completamente distintos. El tamaño, brillo, y luz cambian además la apariencia, de modo que el color solo es una primera pista.