En ocasiones se reactiva suficiente metacognición —la capacidad de pensar sobre el propio estado— para notar contradicciones o recordar la intención de reconocer un sueño. Ocurre con en REM y se asocia con mayor conectividad o actividad frontal que en sueños no lúcidos, aunque los hallazgos no definen una causa única. Señales imposibles, despertares breves y entrenamiento de «pruebas de realidad» pueden aumentar probabilidad. La lucidez va desde saberlo sin control hasta dirigir parte del contenido. No significa estar totalmente despierta: medidas oculares y cerebrales confirman que la persona sigue dormida.