El colon recibe agua, sales, fibra y otras sustancias que el intestino delgado no absorbió. Recupera parte del agua y de los electrolitos, mientras sus movimientos compactan y trasladan el contenido hasta formar las heces. La cantidad absorbida se ajusta según el tiempo de tránsito: si pasa demasiado rápido, las heces quedan líquidas; si permanece mucho, pueden endurecerse. Microorganismos del colon fermentan algunos carbohidratos y producen gases y compuestos que pueden usar las células intestinales. El recto almacena las heces temporalmente y participa en la de que es momento de evacuar. El intestino grueso no es solo un tubo de desecho, pero tampoco absorbe la mayoría de los nutrientes de una comida.