La transpiración en millones de hojas crea tensión que tira de columnas de agua dentro del xilema. La cohesión entre moléculas mantiene esas columnas y la adhesión a conductos estrechos contribuye, pero la capilaridad sola no elevaría agua hasta la copa de una secuoya. Los conductos son células muertas y huecas conectadas; tabiques y rutas paralelas reducen el efecto de burbujas. Las raíces reemplazan el agua perdida y los estomas regulan la salida. Elevarla bajo tensión exige continuidad y limita la altura: sequía, y gravedad aumentan el riesgo de cavitación y ayudan a explicar por qué los árboles no crecen indefinidamente.