Primero se forma un hematoma: sangre coagulada alrededor de los extremos rotos. La inflamación atrae células que retiran dañado. Luego aparece un callo blando de colágeno y cartílago que puentea la fractura. Células llamadas osteoblastos lo sustituyen por hueso nuevo, formando un callo duro. Durante meses o años, osteoclastos y osteoblastos remodelan ese exceso siguiendo las cargas que recibe el hueso. La inmovilización mantiene los fragmentos alineados mientras se construye el puente; algunas fracturas necesitan cirugía para lograr estabilidad. El hueso puede recuperar gran parte de su estructura, pero la velocidad depende de riego sanguíneo, edad, tipo de fractura, nutrición y movimiento.